viernes, 3 de septiembre de 2010

Fuera de pista


La Pedriza, situada en la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama dentro del Parque regional de la Cuenca Alta del Manzanares, bien hace honor a su nombre, y paraíso de escaladores, es el mayor conjunto granítico de Europa, formado por enormes riscos que apuntan al cielo, paredes rocosas de formas imposibles, agujas, cubos y piedras. Sobre todo piedras, con una cota máxima de 2.029 metros en los riscos conocidos como la Torres de La Pedriza. Pues en esas estamos, esperando nuestro debut en montaña.

De momento el verano va haciendo efecto, y las piernas ya comienzan a responder que están preparadas a medida que avanza el plan sin plan y, precisamente, esa falsa anarquía está siendo lo mejor. En las anteriores maratones disfrutamos mucho el seguir un plan durante 17 semanas, pero debo de reconocer que al final acabamos un poco agotados mentalmente por tener una agenda marcada, y aunque flexible, bastante establecida.

Ahora estamos dónde queríamos: varias ideas fijas, pero sin un guión diseñado. En el lado de las ideas, salir cuando podamos y nos apetezca, trabajar mucho las cuestas, salir fuera del asfalto todo lo posible, buscar los terrenos más escarpados que tengamos a mano y acostumbrarnos un poco a los cambios de ritmo de subidas-bajadas y romper ritmos con partes que, como luego durante la carrera, nos tocará andar. En el plano del guión, ajustar eso semana a semana, pero según nos pida el cuerpo, que el único objetivo de esto va a ser divertirnos todo lo que podamos, aprender y vivir una nueva experiencia, por si luego nos decidimos a crecer en este ámbito. En resumen, cambiar un poquito el chip de las maratones que tanto nos han enseñado a seguir un ritmo constante, sin pausas, y cambiar asfalto por montaña.

Entre medias, todo el verano, y la posibilidad de más tiempo libre y mejor temperatura y más horas de luz para disfrutar el campo. Entre medias, la posibilidad de hacer más deporte, con más natación que nunca y volviendo a coger la bicicleta para una salida de algo más de 60 kilómetros con un par de puertecillos. Y entre medias, como siempre, correr. Muchas ganas de correr en plena naturaleza.

Así, poco a poco el cuerpo ha ido cogiendo el tono, y ya está en muy buena forma. Aunque aún queda mucho por afinar. Ayer, tirada larga de dos horas fuera de pista inventando caminos por dónde sólo corren las liebres. Y las cabras. Aunque a estas últimas no las vi.

Pero también quedan bastantes anotaciones en el debe. Por una parte, las zapatillas de trail se me están resistiendo, aunque confío en tenerlas para principios de la semana que viene. Por otro lado, sigo sin poner atención en fortalecer abdominales y lumbares, y ya no puedo dejarlo más si no quiero tener que parar por los problemillas de espalda, y además sigo sin hacer ejercicios de fortalecimiento de cuadriceps y demás, que ayer, a pesar de no ser una bajada muy larga, la falta de camino enseguida me recordó como duelen las rodillas cuando se carga tanto. Por último, sigo pensando que necesitamos una salida conjunta a la montaña, pero ahí la agenda y los líos son los que mandan.

Seguiremos aprendiendo, que nos queda muchísimo. Pero estoy disfrutando mucho con todos estos días fuera de pista, y el haber hecho desde siempre tanta montaña y ahora poder unirlo con la carrera me tiene loco. Mientras, seguiremos aprendiendo, seguiremos disfrutando.

3 comentarios:

Gonzalo Quintana dijo...

Estás pletórico, haciendo lo que te gusta y sin presión. Pero sé que dentro de tí hay algo que te llevará a comenzar un cansado y tedioso nuevo plan de maratón.

Miguel dijo...

No lo dudes Gonzalo! Dentro siempre habrá algo que esté deseando comenzar un nuevo plan y una nueva maratón... Entre medias nos entretendremos con nuevas experiencias, con lo que simplemente nos guste o nos apetezca, aunque la maratón siempre estará ahí. Saludos!

Santi Palillo dijo...

¡Dios mío! otro converso ;-)

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