Orientándose con la Estrella Polar y Orión, el sacerdote encargado de trazar en el suelo los límites del nuevo edificio buscaba el horizonte artificial por medio de un muro circular llevando a cabo la ceremonia del Pedy Shes o “tirada de cuerdas”.
Para ello se valía del merjet y el bay, una plomada y un bastón con los que se determinaba con exactitud el norte astronómico por la observación de la situación en el cielo de las citadas constelaciones al amanecer y al ocaso. Una vez orientadas las cuatro esquinas del edifico se introducían en una pequeña fosa, excavada en cada una de ellas, diversos amuletos o depósitos de fundación encargados de proteger y dar fuerza mágica al nuevo edificio sagrado, como si de semillas se tratase. De este modo el templo sería un “ente” vivo, dispuesto para crecer y ser construido".
Bedman, T. (2001): El Temblo de Debod como instrumento del rito. Debod, tres décadas de Historia en Madrid. Museo de San Isidro, Madrid.



