lunes, 1 de marzo de 2010

Síndrome de Tourette

"...sólo los que se atreven a llegar lejos, son capaces de llegar a saber lo lejos que pueden llegar..."

T.S. Elliot



Lo vemos pasar a nuestro lado. “¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Que tarde voy a llegar!”. Vestido con su chaqueta y chaleco nos adelanta al poco de tomar la salida y decidimos ir tras él, sin saber si hacemos bien o no siguiéndole hacia su madriguera. El conejo blanco nos adelanta, nervioso, sin dejar de mirar el reloj que cuelga del bolsillo de su chaqueta y decidimos intentar alcanzarlo.

Tenemos el bajar de la hora treinta en la cabeza desde hace tiempo, pero aún siendo conscientes de que no es la mejor carrera para lograrlo no vamos a dejar de intentarlo.

Mi reloj se quedó olvidado en casa. Nunca me había pasado. Pero corremos detrás del conejo blanco con la intención de que nos adentre en el País de las Maravillas. Y así la primera parte de la carrera transcurre muy bien, con kilómetros entre 4´20 y 3´54 una vez superado el tapón inicial, y con la suerte de compartir la salida y los primeros kilómetros con Francis, que va a hacer un carrerón.

Pero no hay rastro de la Reina de Corazones ni del sombrerero, al menos para mí, que no termino de encontrar las buenas sensaciones, y aunque lo busco entre los árboles no consigo ver al gato de Chesire. Desde la Casa de Campo la carretera apunta hacia arriba, y sin las buenas sensaciones hago de lastre a Javi, que va como un tiro, y clavamos todos los kilómetros cuesta arriba en 4,25. No voy para más.

El estadio se acerca. Como me gusta que las metas estén sobre el tartán de una pista de atletismo. Definitivamente el conejo blanco nos ha robado el reloj. Llevamos los últimos kilómetros confusos y pensamos que entramos en hora veintiocho. Hemos recortado un kilómetro en las cuentas por error y tras pasar la meta vemos como el conejo blanco se aleja riéndose. Nos damos cuenta del fallo. Pero no pasa nada, aunque Javi hoy iba lanzado y ha tenido que tirar de mi como siempre sabe hacer. Hemos bajado en unos segunditos nuestra marca, y estamos muy contentos, y eso que la carrera era bastante más dura, y eso que me ha vuelto a tocar otra lección de sufrir un poquito cuando el cuerpo no responde del todo, y eso que he subido las últimas cuestas maldiciendo algo más de lo habitual.

Alcanzaremos un día a ese conejo. Segovia espera. Seguramente tampoco sea la carrera para conseguirlo, pero volveremos a intentarlo. La gran ciudad se aproxima. Mientras disfrutaremos del camino como lo hemos hecho este fin de semana. Hemos entrado ya en la madriguera y ante nosotros se abre el País de las Maravillas.

3 comentarios:

Gonzalo Quintana dijo...

La frase de TS Elliot buena, muy buena.

Uff, objetivo 1:30, debo arrodillarme ante objetivos tan agresivos para mis tiernas piernas. Realmente son objetivos del país de las maravillas....enhorabuena por MMP o PR / PB (personal record / personal best) como dirían los americanos. ¿cómo se diría en griego antiguo?

manuelbinoy dijo...

Dicen que el que la persigue la consigue; ánimo, más tarde o más temprano, con trabajo y constancia, llegará; suerte y a seguir entrenando.

Javi dijo...

Una vez mas perfecta tu cronica. Has sabido hilar perfectamente todas las situaciones de este fin de semana. El reloj se rió de nosotros, no lo alcanzamos y soñamos con una marca todavia imposible para nosotros. Pero estoy mas que convencido que lo lograremos. Juntos.

De lastre nada, que bien contentos que estamos con nuestra mejora de marca. Hemos sabido sufrir y hemos dejado por las calles de Madrid nuestro rastro, ese rastro que nos llevara en 54 dias y durante 42 kilometros a la meta de la maraton.

Seguiremos entrenando para ello y juntos lo disfrutaremos.

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