viernes, 11 de noviembre de 2011

Invierno



¿Quién dijo que las frías y lluviosas mañanas de invierno son para quedarse en casa?

Como mandan los cánones, y a esperas de la primavera, pronto comenzaremos nuestro plan invernal en unos meses que prometen ser apasionantes.

Volvemos al origen. A la niebla, al frío, a la lluvia y a los bosques campo a través. Volvemos.

lunes, 7 de noviembre de 2011

El libro del frío

Ávila desde la presa de Fuentes Claras. Fotografía de Pueblos de España.org


Existe el mar en las ciudades blancas.
- Antonio Gamoneda – El libro del frío -


Siempre, el aire frío -como en pocos sitios- y el invierno -que aquí parece perpetuo-, me recuerdan que he regresado a casa.


Y aunque sea por unas horas, volver a Ávila con la familia, con los amigos y a corretear con Javi me hace sentirme en casa, como si nunca me hubiese ido.

viernes, 28 de octubre de 2011

Días de lluvia

Estadio Panathinaikó. Juegos Olímpicos Atenas 1896.


Primera Maratón Olímpica en los Primeros Juegos Olímpicos Modernos.

Atenas 1896. Fotografía, Kateoplis

miércoles, 26 de octubre de 2011

Técnica de carrera


Escena de Otoño. Parque del Retiro, Madrid.
(Fotografía tomada de la galería de
MaritaSC)


Me gusta correr con la cabeza levantada, con los ojos intentando abarcar el frente y los laterales, aprovechando desde marzo y abril las horas de luz en la Casa de Campo, recorriendo todos los caminos del Retiro en cuanto octubre viste de otoño la ciudad.

lunes, 24 de octubre de 2011

El viaje alrededor

Lluvia en el Retiro de Madrid (jlduran)


"Y la lluvia se estrella cada vez con más delirante fuerza sobre los cristales y también sobre el aire vacío y sobre el hondo aire azul y sobre lo que está en ninguna parte y es interminable."
Enrique Vila-Matas, Dublinesca.


“Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos.”
James Joyce, Los Muertos, Dublineses.


"Entonces entré en casa y escribí: Es medianoche. La lluvia azota en los cristales. No era medianoche. No llovía"
Samuel Beckett

jueves, 29 de septiembre de 2011

Perder teorías



¡Ánimo amigo!

Perder teorías. Perderlas para así comenzar de nuevo desde cero. Perderlas todas. Al tiempo que esperamos que termine ya este 2011 tan feliz y tan duro a la vez, tan extraño, tan intenso.

Los peores días, los de estar inmovilizado y comenzar todo de nuevo ya están pasando. Pronto estarás recuperado del todo, y enseguida estaremos al fin corriendo hombro con hombro. Un poco más de paciencia, amigo. Pronto volverás al trabajo, pronto volverás a la vida normal, y muy pronto volveremos a correr juntos.

Mientras, en tu sofá, es como si siguiésemos corriendo juntos, porque aunque no lo parezca, aunque no me veas allí al lado, estos días estamos comenzando de nuevo el camino.

Por situar un poco a alguno de los visitantes que no hayamos perdido en este tiempo prolongado de silencio… Todo comenzó a complicarse hace un año. A estas alturas estábamos a punto de debutar en nuestra primera carrera de montaña. Javi se rompió el gemelo en las semanas previas. Y paramos para esperar la recuperación. Llegó Candela con el mes de noviembre, y el que paré fui yo para dedicarme al cien por cien para hacer lo que más deseaba en ese momento. Las navidades dejaron mi situación familiar patas arriba en forma de enfermedad de mi suegro, y aunque vamos capeando el temporal, encontrar tiempo para uno mismo era más que imposible. Primavera. La boda de Javi y Mónica. Había que disfrutarlo todo lo que se merecía uno de los días más felices, sin otras distracciones. Y en estas llegamos al verano ya más asentados tras tantos cambios. Una maratón en diciembre. Comenzar un camino sin rumbo definido pero con el destino claro.

Y nada más empezar septiembre Javi se rompe la clavícula jugando al fútbol.

Desde aquí perdemos teorías. Reseteamos y ponemos el contador a cero. Ya estamos empezando de nuevo el camino. Y juntos, como siempre.

Estas noches me duermo soñando con las guerras médicas. Viajando a la llanura de maratón, dónde aquella mañana de lluvia apenas nos dimos cuenta que estábamos junto al mar, pero dónde éramos muy conscientes de todo lo que significaba el suelo que pisábamos y el camino que nos quedaba por recorrer.

Estas mañanas me levanto pensando en pretensiones más pequeñas. En volver a los orígenes como una posibilidad de iniciar de nuevo el viaje. En volver a las mañanas de niebla de otoño e invierno, a los pinares y bosques, a los caminos embarrados. A las carreras más cortas campo a través como un entretenimiento mucho más asequible.

Pronto estaremos comenzando otro viaje, allí dónde el destino nos quiera llevar. Seguiremos corriendo bajo las estrellas, bailando bajo la lluvia y viendo nieve en el desierto, hasta que el futuro vuelva a ser parte de nuestra pequeña historia. Mientras, volveremos a empezar. Una y mil veces. Las que sean necesarias. Corriendo ese maratón infinito que lejos de las carreras es nuestro estilo de vida.

Animo, amigo.


Correr juntos, vivir juntos, soñar juntos.

lunes, 1 de agosto de 2011

Ocean sky




Ocean Sky from Alex Cherney on Vimeo.



Como si fuera un vasto océano que nos rodea, el horizonte de ítaca ha seguido girando estos meses. Muy deprisa. Hasta llevarnos hacia lo que somos ahora, y que lejos de convertirnos en otra cosa distinta a lo que éramos entonces, si que nos ha dado un nuevo rango, ya sea de esposos o de padres. Unos meses muy intensos emocionalmente. Tanto que apenas se han podido exprimir más. Correr sigue siendo esa rutina, ese estilo de vida. Sin más pretensiones. De momento. Porque poco a poco iremos a más. Luego el destino nos llevará hacia donde nos tenga que llevar, aunque ahora ignoremos dónde estará la próxima meta.

Porque a pesar de estar rodeados de este enorme océano, 42.195 metros sigue siendo la distancia que nos une y que siempre definirá el horizonte de estas tierras.