viernes, 28 de octubre de 2011

Días de lluvia

Estadio Panathinaikó. Juegos Olímpicos Atenas 1896.


Primera Maratón Olímpica en los Primeros Juegos Olímpicos Modernos.

Atenas 1896. Fotografía, Kateoplis

miércoles, 26 de octubre de 2011

Técnica de carrera


Escena de Otoño. Parque del Retiro, Madrid.
(Fotografía tomada de la galería de
MaritaSC)


Me gusta correr con la cabeza levantada, con los ojos intentando abarcar el frente y los laterales, aprovechando desde marzo y abril las horas de luz en la Casa de Campo, recorriendo todos los caminos del Retiro en cuanto octubre viste de otoño la ciudad.

lunes, 24 de octubre de 2011

El viaje alrededor

Lluvia en el Retiro de Madrid (jlduran)


"Y la lluvia se estrella cada vez con más delirante fuerza sobre los cristales y también sobre el aire vacío y sobre el hondo aire azul y sobre lo que está en ninguna parte y es interminable."
Enrique Vila-Matas, Dublinesca.


“Su alma caía lenta en la duermevela al oír caer la nieve leve sobre el universo y caer leve la nieve, como el descenso de su último ocaso, sobre todos los vivos y sobre los muertos.”
James Joyce, Los Muertos, Dublineses.


"Entonces entré en casa y escribí: Es medianoche. La lluvia azota en los cristales. No era medianoche. No llovía"
Samuel Beckett

jueves, 29 de septiembre de 2011

Perder teorías



¡Ánimo amigo!

Perder teorías. Perderlas para así comenzar de nuevo desde cero. Perderlas todas. Al tiempo que esperamos que termine ya este 2011 tan feliz y tan duro a la vez, tan extraño, tan intenso.

Los peores días, los de estar inmovilizado y comenzar todo de nuevo ya están pasando. Pronto estarás recuperado del todo, y enseguida estaremos al fin corriendo hombro con hombro. Un poco más de paciencia, amigo. Pronto volverás al trabajo, pronto volverás a la vida normal, y muy pronto volveremos a correr juntos.

Mientras, en tu sofá, es como si siguiésemos corriendo juntos, porque aunque no lo parezca, aunque no me veas allí al lado, estos días estamos comenzando de nuevo el camino.

Por situar un poco a alguno de los visitantes que no hayamos perdido en este tiempo prolongado de silencio… Todo comenzó a complicarse hace un año. A estas alturas estábamos a punto de debutar en nuestra primera carrera de montaña. Javi se rompió el gemelo en las semanas previas. Y paramos para esperar la recuperación. Llegó Candela con el mes de noviembre, y el que paré fui yo para dedicarme al cien por cien para hacer lo que más deseaba en ese momento. Las navidades dejaron mi situación familiar patas arriba en forma de enfermedad de mi suegro, y aunque vamos capeando el temporal, encontrar tiempo para uno mismo era más que imposible. Primavera. La boda de Javi y Mónica. Había que disfrutarlo todo lo que se merecía uno de los días más felices, sin otras distracciones. Y en estas llegamos al verano ya más asentados tras tantos cambios. Una maratón en diciembre. Comenzar un camino sin rumbo definido pero con el destino claro.

Y nada más empezar septiembre Javi se rompe la clavícula jugando al fútbol.

Desde aquí perdemos teorías. Reseteamos y ponemos el contador a cero. Ya estamos empezando de nuevo el camino. Y juntos, como siempre.

Estas noches me duermo soñando con las guerras médicas. Viajando a la llanura de maratón, dónde aquella mañana de lluvia apenas nos dimos cuenta que estábamos junto al mar, pero dónde éramos muy conscientes de todo lo que significaba el suelo que pisábamos y el camino que nos quedaba por recorrer.

Estas mañanas me levanto pensando en pretensiones más pequeñas. En volver a los orígenes como una posibilidad de iniciar de nuevo el viaje. En volver a las mañanas de niebla de otoño e invierno, a los pinares y bosques, a los caminos embarrados. A las carreras más cortas campo a través como un entretenimiento mucho más asequible.

Pronto estaremos comenzando otro viaje, allí dónde el destino nos quiera llevar. Seguiremos corriendo bajo las estrellas, bailando bajo la lluvia y viendo nieve en el desierto, hasta que el futuro vuelva a ser parte de nuestra pequeña historia. Mientras, volveremos a empezar. Una y mil veces. Las que sean necesarias. Corriendo ese maratón infinito que lejos de las carreras es nuestro estilo de vida.

Animo, amigo.


Correr juntos, vivir juntos, soñar juntos.

lunes, 1 de agosto de 2011

Ocean sky




Ocean Sky from Alex Cherney on Vimeo.



Como si fuera un vasto océano que nos rodea, el horizonte de ítaca ha seguido girando estos meses. Muy deprisa. Hasta llevarnos hacia lo que somos ahora, y que lejos de convertirnos en otra cosa distinta a lo que éramos entonces, si que nos ha dado un nuevo rango, ya sea de esposos o de padres. Unos meses muy intensos emocionalmente. Tanto que apenas se han podido exprimir más. Correr sigue siendo esa rutina, ese estilo de vida. Sin más pretensiones. De momento. Porque poco a poco iremos a más. Luego el destino nos llevará hacia donde nos tenga que llevar, aunque ahora ignoremos dónde estará la próxima meta.

Porque a pesar de estar rodeados de este enorme océano, 42.195 metros sigue siendo la distancia que nos une y que siempre definirá el horizonte de estas tierras.

miércoles, 20 de abril de 2011

Corriendo por la huerta murciana


Carril bici junto al río Segura. Fotografía Ayto. de Murcia.


A medida que avanzan los fines de semana de ida y vuelta entre Madrid y Murcia, al fin llegan algunas buenas noticias tras unos duros meses, y aprovechando, el sábado salí a corretear un poco por la vega murciana.

Murcia, por encima incluso de muchas provincias, se ha visto transformada por el boom inmobiliario. Y lastrada por la feroz especulación del ladrillo, la ciudad, con sus pedanías, ha cambiado de fisionomía, hasta el punto que cada día es más complicado encontrar la famosa huerta murciana, arrasada a costa de zonas residenciales, centros comerciales y campos de golf.

La ciudad, como cada año, se prepara para las celebraciones de semana santa y fiestas de primavera, envuelta en el colorido y el aroma que sólo Murcia sabe transmitir.

Cruzo el centro corriendo. Trapería. La plaza de Belluga y la Catedral. La glorieta de España, rebosante de geranios. El puente de los peligros, el Malecón con olor a barraca y víspera de fiesta. Los nazarenos paseando por la ciudad, la música de las bandas, las peñas huertanas iniciando los preparativos. Y entre el ambiente festivo de día de sábado recién amanecido, me pierdo siguiendo la orilla del río Segura a través de la vía verde que recorre su margen izquierda.

Hoy no es día de tirada larga, como cuando me pierdo por aquí. El cuerpo aún no está para esos trotes. Pero siempre es una suerte disfrutar de este recorrido, más en un espléndido día de primavera, y poco a poco corro por el valle que riega el río y que lo convierte en la tierra fértil de la vega media o la huerta murciana.

No queda demasiado de huerta, pero aún se puede disfrutar. Ojala los próximos años no terminen por erosionar lo que aún queda del origen murciano, aunque desgraciadamente creo que eso no importa demasiado a demasiada gente.

Después de Semana Santa volveremos a las zapatillas. Con unas ganas increíbles. Y con la vista puesta en el murmullo de boda que traerá el mes de mayo y las emociones que nos esperan.


Mientras, desde mañana, el equipo se vuelve a reunir en su parte más masculina, y La Rioja, con sus viñedos, nos aguarda para pasar unos días muy emotivos de despedida de soltero de Javi con el resto de la tropa, en algo, que más que parecido a “Entre copas”, amenaza en ser como “Resacón en Las Vegas”. Cada día es más difícil juntarnos todos los amigos, así que aprovecharemos al máximo estas vacaciones con aroma a esos viejos tiempos. Y es que, hay muchas ganas de volver a juntarnos y compartir estos días para celebrar lo mucho que tenemos que celebrar.

viernes, 15 de abril de 2011

MAPOMA

Nieve en el desierto. Paseo de Coches del Parque del Retiro, 25 de Abril de 2010

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Como cada mes de abril, la gran ciudad volverá a convertirse el domingo en una enorme carrera tras una línea azul, mientras los corredores harán la ciudad parte de su vida.


El año pasado, descubrimos MAPOMA, y a pesar de que nada más cruzar la meta prometí que no volveríamos a una carrera tan dura, ahora, con la distancia, recuerdo lo intenso que fue todo, recuerdo cuanto lo disfrutamos y siento la necesidad de seguir formando parte de la ciudad, y abril tras abril, año tras año, volver a formar parte del juego, como quién se aferra a una rutina que marca el pasa del tiempo.


Este año, ni siquiera podré estar en Madrid este fin de semana. Pero desde la distancia, recordaré la maratón y a todos los que a través de cuarenta y dos kilómetros soñaréis con ella.


Quizás seas impresiones mías. Quizás no. Pero la gran ciudad parece estos días vestida de maratón a todas horas. En el metro, en las marquesinas de los autobuses, los carteles anuncian la carrera. Cada mañana, camino del trabajo, veo la línea azul que marca el recorrido por todas las calles. Cada tarde, de regreso a casa, sólo veo corredores con sus pinturas de guerra. Por la noche, ya vuelvo a soñar con que dentro de poco nosotros estaremos comenzando de nuevo el camino.


Me emociona la historia de Sonia y su padre, Satur, que van a correr juntos en busca de un sueño. Es emocionante oír el tintineo de un llamador de ángeles que les va acompañar en cada zancada. Y es que, cada maratón, no es más que la suma de un montón de historias, de un montón de sueños, como el año pasado fue el de Pepe, el de muchos otros, y en una ocasión el nuestro.


Madrid, igual que cada maratón, es de aquellos que lo sueñan, de todos los que despertáis cada día sacrificando horas de sueño a cambio de un sueño aún mayor, de todos aquellos que volvéis a comenzar de nuevo en busca de algo que aún os espera, de todos vosotros que lo vais a disfrutar, de todos los que al entrar en el parque del Retiro podréis gritar victoria.


Muchísima suerte a todos. Y sobre todo, disfrutar. Disfrutar muchísimo la carrera. Que es de lo que se trata. Desde la distancia, el domingo, una parte de mi estará corriendo MAPOMA. Se que volveremos.
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Javi, nuestro objetivo de 2011 inevitablemente está más cerca. Estoy deseando comenzar a soñar de nuevo.