jueves, 25 de febrero de 2010

Bailando bajo la lluvia (teorías)


El invierno parecía que no iba a llegar, que este año el otoño más caluroso le había derrotado. Y así, tras el paso de las semanas, el día marcado, el 8 de noviembre amaneció en Atenas muy temprano. Tanto que el día comenzó mucho antes de que saliera el sol.

Entre el sueño, entre la emoción y los nervios, desayunábamos junto a las ventanas del hotel la madrugada del día que nos convertiría en maratonianos, y frente a nosotros, el Partenón. Majestuoso. Iluminado en la noche con el blanco mármol desafiando la oscuridad del día que aún no ha amanecido.

Hasta que todo ocurrió. Saboreando el café, la acrópolis desapareció ante nuestros ojos. Las nubes llegaron de pronto y la lluvia lo cubrió todo hasta devorar la ciudad y alterar las coordenadas del tiempo sin que nos diéramos cuenta.

El autobús convertido en barco improvisado nos dejó en Maratón y desde allí nuestras piernas nos llevaron bajo la lluvia hasta la gloria del estadio olímpico después de cuarenta y dos kilómetros.

El tiempo dió un salto, nos hizo retroceder al pasado y desde ahí dos mundos se abrieron ante nosotros, sin ser conscientes de ello. El futuro (presente) entró en un bucle lleno de lluvia. El futuro (pasado) siguió el transcurso normal de los hechos. Y nosotros corrimos desde las planicies de Maratón sin darnos cuenta de que ahora existen dos mundos paralelos y nos hemos quedado a vivir en uno de ellos, en el de la lluvia perpetua.

Alcanzamos Atenas. Bailamos bajo la lluvia. Cruzamos la meta y volvimos a casa. Las semanas de descanso pasaron, y las navidades y el invierno nos trajeron nuevos horizontes mientras comenzamos el camino que nos llevará hasta la gran ciudad a finales de abril. Y mientras, en el mundo en el que caímos cuando el tiempo se dobló en dos, sigue lloviendo.

Y así transcurren los días. Persiguiendo sueños. Corriendo detrás de una ilusión, de una filosofía de vida. Mientras sigue lloviendo y cada día, al terminar de correr, llegamos a casa empapados, calados por el agua que cae estos días en que no deja de llover y nevar.

Y los días continuarán pasando frente a nosotros. La Media Maratón de la Latina nos espera el domingo. Seguirá lloviendo. Seguiremos corriendo mojados. Seguiremos bailando bajo la lluvia. Pero ahora ya sabemos el secreto.
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El 8 de Noviembre el tiempo se alteró. Viajamos a través de él, y varios mundos paralelos surgieron al tiempo. Nosotros nos quedamos a vivir en este. En nuestro presente, en el universo en el que somos maratonianos, en el universo en el que parece que la lluvia nunca nos abandonará.

1 comentarios:

Gonzalo Quintana dijo...

Hombre, en la Latina puede también pararse el tiempo y transportarte al 2 de Mayo de 1808 con Daoiz y Velarde luchando épicamente contra los franceses. Suerte en la carrera.

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