martes, 16 de febrero de 2010

No country for old men


No está habiendo respiro. Definitivamente el invierno se ha dispuesto devorarnos y complicarnos las cosas todo lo posible. Ayer fue el día más duro. No ya en tanto que hayan sido los cien minutos más duros que nunca he corrido, sino más bien en tanto que han sido los cien minutos con las peores condiciones en las que nunca he corrido.

La tarde no estaba para muchas florituras. Cero grados. Todo el día nevando y la lluvia que se mezclaba con la nieve hasta confundirse en cada charco, en cada camino convertido en río. La casa de campo desierta. Sólo la nieve entre los pinos, la lluvia, la niebla y el frío. Muchísimo frío. Justo el día menos indicado para luchar contra tanta adversidad entre tanto agua.

La gran ciudad espera. Y el calendario no podía demorarse más. Tocaba. Y tocaba. No había aplazamiento posible. Y seguro que Maratón pasa por estos momentos de adversidad, de lucha contra la lógica y la razón más que contra los kilómetros.

Correr por sensaciones implica muchas veces buscar esas buenas sensaciones siempre. Como si tuviéramos que justificarnos cada día para convencernos de que el camino está siendo el adecuado. El calendario lo dice. Estoy aumentando un poco el volumen y la calidad de cada salida en comparación con Atenas. Pero las sensaciones no entienden de volumen ni de calidades pasadas. Necesito convencerme cada día, cada salida. Y el invierno no lo está poniendo fácil. Cuatro nevadas, demasiadas heladas, demasiada lluvia. Problemas de estómago que parecía que no se iban a ir. El pequeño resfriado, que propio de la época no termina de irse. Y frío, demasiado frío.

Ayer por la tarde el invierno me colocó enfrente de todas las amenazas posibles. Era una lucha mucho más allá de un cuerpo a cuerpo. Era el momento de enfrentarme al camino, a todas las amenazas que guardan los meses de Enero y Febrero mientras las zapatillas sueñan con la primavera y el cambio de hora que haga los días más largos.

Tocaba luchar. Debajo de dos pares de guantes, de las mallas largas, de la camiseta térmica, de un cortavientos y un chubasquero. Debajo de un gorro, un par de buffs y una molesta capucha. Debajo de unas manos y unos pies, que calados no dejaban de doler.

No era día para débiles. Tocaba luchar. Pelear por esa meta de Maratón que en algún lugar sabemos que nos espera. Tocaba luchar por esas buenas sensaciones que tanto necesita mi cabeza. Fue la tarde del tú a tú. De subir el cerro Garabitas rodeado por la nieve y el frío. Fue el día de llegar a casa sabiendo que lo hecho valía por mucho. Que las piernas guardarán esa tarde de perros para patear el muro allá por finales de abril. Y ahora, viéndolo en pasado, se que disfruté mucho la pelea.

Hoy la cosa no mejora. Sigue lloviendo a cántaros. Sigue apretando el frío. Sigue el catarro sentado junto a mí, y la rodilla que con tanta humedad y frío protesta más de la cuenta. Y vuelve a tocar. Pero las sensaciones vuelven a estar conmigo. Ahora se un poquito más que podemos ser invencibles, y que soñando con Maratón la carrera un día nos dará la recompensa que tanto hemos buscado y nos devolverá, con creces, en forma de felicidad todos los sufrimientos dejados en cada etapa. Hoy soy un poquito más fuerte. Y eso que no es un invierno para viejos.

3 comentarios:

Gonzalo Quintana dijo...

La verdad es que tiene mérito salir así. El cuerpo tiene memoria y recuerda entrenamientos pasados. Cada nuevo plan se asimila mejor. Un saludo

Javi dijo...

Amigo Miguel:

Se lo duro q están siendo para ti los entrenamientos, se que ademas tienes algun problemilla fisico que los estas dejando atras para seguir con la preparación, se que ese catarro que no te quiere abandonar te merma cada dia que sales, se que tienes que sacar tiempo de donde no lo tienes para cumplir el planning, se que a veces es duro ponerte las zapatillas y salir a correr porque el cansancio es extremo...

Pero tienes que saber que:
- Siempre q corres estoy a tu lado animandote y apoyandote (como se q tu estas a mi lado cada vez q lo hago yo).
- Cada entrenamiento que haces es un granito de arena que pones hasta hacer esa montaña que subiremos juntos.
- Estos entrenamientos de los que hablas multiplican por 2, por 3 o incluso mas.
- Pronto compartiremos una carrera juntos y un dia de diversion y amistad que hace que recargemos a tope las pilas e ilusiones.
- Todo el esfuerzo que hagamos ahora lo veremos recompensado el dia de la carrera, disfrutaremos y tendremos unas sensaciones estupendas.
- Eres fuerte y puedes con esto y mucho mas.
- Nada ni nadie puede ni podrá con nosotros, recuerda que somos un equipo de 4 invencible.
- Juntos lo conseguiremos.
- Correr JUNTOS, vivir JUNTOS, soñar JUNTOS.

Un fuerte abrazo y mucho mucho animo campeon!!!

Miguel dijo...

Desde luego ya sabes Gonzalo como va esto. Mucho ánimo a ti también, porque según estamos viendo el tiempo que hace en Canarias tienes que estar pasando unos días realmente duros...

Javi, cada vez que me pongo las zapatillas se que corremos juntos, que trazamos a la vez el mismo camino y que luego, el día que de verdad compartimos carrera no hacemos más que unir los caminos paralelos que nos llevan hasta ese punto...

A estas alturas no habrá nada que pueda detenernos! Y se que conseguiremos juntos todo aquello que nos propongamos. Si se trata de sufrir, de eso ya tenemos un doctorado. Pero quién dijo que este sufrimiento no lleva a la felicidad? Todo lo que no mata engorda, y sabemos perfectamente que cada lección peleada y conseguida es un trocito más de nuestra victoria.

Además, hay algo que de verdad me hace invencible. Lo más importante. La amistad. Y este equipo es demasiado grande.

Realmente disfruto muchísimo cada día, cada paso, cada pequeña batalla que nos apuntamos en la lista de victorias. Y aunque estemos separados, siempre corro junto a ti.

Correr JUNTOS, vivir JUNTOS, soñar JUNTOS.

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