miércoles, 9 de diciembre de 2009

Diálogos

Sorolla y Velázquez en el Museo Sorolla


La luz puede llegar a serlo todo. Un día soleado, un paseo junto al mar, un jardín en verano. El estudio de un pintor con grandes ventanales, la obsesión por pintar en espacios en abiertos, por inundar todos los cuadros de luz.

Sorolla es sin duda el pintor de la luz. El pintor que mejor supo encerrar la luminosidad en sus pinturas. Aire Mediterráneo. Aire andaluz. Aún en pleno centro de Madrid.

En Diálogos, la exposición que se puede ver estos días en el Museo Sorolla, el joven pintor dialoga con Velázquez. Le inspira, le copia, aprende del maestro. Los primeros encuentros del aprendiz con la obra del maestro. Visitamos lo que fue el estudio y la casa del pintor, entre luz, oleos, pinceles y libros de Rubens, Rembrandt y Velázquez. Y así podemos seguir los pasos del joven pintor a través de su casa hasta contemplar al pintor maduro y definitivo. Toda una fiesta de luz. Y de buen gusto.

La gran ciudad, en cambio, estos días amanece gris y envuelta en niebla antes de que los turistas y los paseantes llenen unas calles que ya huelen a Navidad. El otoño poco a poco va siendo protagonista, y guantes y bufandas van vistiendo a los habitantes. En el Retiro, en la mañana de un día festivo, los paseos aparecen casi desiertos. Algún corredor madrugador, paseantes que se han caído de la cama. Mientras, entre la mañana gris la luz se escapa a través del color de las hojas que caen con la llegada del frío y el paisaje otoñal de rojos, amarillos, ocres de los árboles que encierran el estanque y la tierra mojada.

Estos días cuesta más levantarse para salir a correr temprano. No hay obligación, y el cuerpo pide vacaciones y un poquito más de sueño. Aún así, después de vencer la pereza siempre se agradece el correr por correr, sin itinerario previo, sin reloj, sólo disfrutando de una fría y gris mañana de invierno.

El puente se escapa en casa, lo que ya es noticia. Primeros villancicos y la casa y el árbol ya se visten de Navidad. Cañitas, paseos y día con amigos de excursión a Chinchón. Periódicos, tardes de sofá, saxo y libros. Terminamos la quinta temporada de perdidos. Visita a la casa-museo de Sorolla y tranquilidad, que ya tocaba.

Madrid se va acercando, pero las vacaciones continúan. Sólo algunas salidas sin reloj, sin prisa, sin más ambición que mantener un poco la forma. Ya habrá tiempo de ponerse serio más adelante.

La niebla poco a poco va levantándose de la gran ciudad. Las calles y los comercios se van llenando de gente mientras la Navidad comienza a invadirlo todo. El gris del otoño se escapa entre los cuadros llenos de luz y mar en una preciosa casa del centro de Madrid. El invierno nos espera a la vuelta de la esquina, y muy pronto, envueltos en la ropa de abrigo soñaremos con tardes soleadas y días de playa. Pronto nuestras zapatillas volverán a soñar con otra meta, con otro camino. Mientras, la luz seguirá invadiéndolo todo.

1 comentarios:

Gonzalo Quintana dijo...

Unos esperan ponerse serios más adelante, a mí no me queda otra que continuar, que seguir avanzando mientras aguanto las últimas seis semanas del plan de maratón. Maratón de Enero, inusual en tierras de niebla, pero fantástico para Canarias, tierra de luz y de color, incluso en Enero.

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