miércoles, 23 de diciembre de 2009

Noche de Navidad


Este invierno ya tiene olor a sopa, a chimenea encendida y sabor a una taza caliente de chocolate. El frío trae el silencio de la madrugada que llega con la nieve y que pinta de blanco las calles y los tejados. Luchar contra el viento. Subir a lo alto de un árbol cada vez que anuncian lluvias y soñar con una fría noche de Navidad. Mientras, el invierno sigue instalado en la ciudad. Y ayer volví a correr bajo la lluvia. Desde Atenas no había vuelto a mojarme tanto, y de nuevo pude agarrarme a esos recuerdos y sensaciones que ya son parte de nosotros. Pude cerrar los ojos, sentir la lluvia e imaginarme junto a Javi bailando bajo la lluvia y viajando sobre nuestras zapatillas desde maratón hasta nuestro sueño. Ahora, para Madrid el camino tendrá matices bien distintos. Desafiar al invierno pronto será rutina. Mismo guión. Cambio de decorado. Esta vez no hay verano y tardes luminosas. Esta vez tocará luchar contra el viento y el frío, contra las tardes grises que nos llevarán al kilómetro cuarenta y dos. El lunes comenzamos nuestro guión de diecisiete semanas. El mismo que nos llevará a soñar con el Retiro, con las torres de la Castellana que dejan lejos el viejo Madrid, con correr por el centro de la gran ciudad y la Casa de Campo mientras dejamos atrás Gran Vía, Sol y el Palacio de Oriente. Muy pronto nuestras piernas volverán a desafiar al lugar que dicen que se encuentra más allá del kilómetro treinta y que para nosotros es el pequeño paraíso con el que soñamos.

La nueva aventura terminará con forma de meta en pleno Retiro. Ayer, por comenzar un camino capicúa empecé lo que va a ser la preparación específica soñando por el mismo lugar en el que aspiramos a consolidar nuestra segunda maratón. De momento esta semana sólo pretendo preparar al cuerpo un poquito para lo que comenzará a partir del día de los Santos Inocentes. Estoy justo dónde deseaba. Echo unos zorros. El lunes comenzamos de nuevo la fiesta. El descanso tendrá que esperar a nuevas primaveras. Y justo como deseaba he recuperado el hambre. Ya sueño de nuevo con kilómetros y estoy deseando comenzar de nuevo.

De momento toca refugiarnos de la nieve y el frío y volver con la familia para pasar Navidad. Mañana, como todos los años, comenzamos las fiestas poniendo el belén con la familia en la montaña. Luego, noche de Navidad.

Feliz Navidad a todos.

1 comentarios:

Gonzalo Quintana dijo...

Ya verás que con el frío se entrena bien. 17 semanas se hacen largas, así que a disfrutar. Yo ya llevo 14 y me está entrando ansiedad, desearía que la carrera fuera ya. Lo importante es disfrutar.
Están rondando por mi cabeza pensamientos criminales de apuntarme a Mapoma, sólo tres meses después de la maratón de GC, pero me lo tomaría muy suave, viviendo de las rentas y haciendo entrenamientos de otra forma, sin ir a por marca que en Madrid es muy difícil. Dependerá de cómo acabe en enero, de si encuentro vuelos asequibles y de otros factores. Mientras tanto a disfrutar de la navidad y de esas 17 semanas que ya empiezan. La ventaja: ya conoces a quién te enfrentas. Un saludo,

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