viernes, 16 de abril de 2010

MAPOMA


Atlético Getafe. Foto: Velasco


El 21 de mayo de 1978 se celebró el primer maratón de Madrid, el más antiguo de nuestro país. En aquella primera ocasión 7.630 locos tomaron la salida, de los cuales prácticamente el 95% eran debutantes en la distancia. Momento de innovaciones, de nuevas experiencias. Época de pantalones cortos ajustados, barbas y pelos largos. De desconocimiento, zapatillas de cualquier clase para celebrar la primera gran fiesta maratoniana que se vivía en España y sentir Maratón en el mayor sentido de la palabra aventura. 3.645 terminaron. Y el maratón comenzó a ser parte de nuestras calles y nuestra historia.

Mucho ha cambiado la historia desde que nació el Maratón Popular de Madrid en aquellos años de transición en los que los españoles aprendían a vivir en democracia. Mucho ha cambiado nuestro país desde entonces. Y mucho ha cambiado el mundo del corredor.

No hace falta más que echar un vistazo a todo lo que nos rodea. Por todo el país se celebran todo tipo de carreras, muchas con participantes por encima de los 10.000. Más de 40 maratones. Más de 120 medias. Y ciudades como Madrid dónde es difícil encontrar un fin de semana sin carrera. Hasta el punto de que nos preguntemos si realmente es bueno o necesario tantas carreras de larga distancia. En mi opinión todo este crecimiento debería de ir acompañado de un mayor incentivo del deporte base con más atletismo como medio de juego para los chavales y poner más atención a las carreras auténticamente populares, promocionando de verdad esas carreras (como la Carrera de la Mujer) que están ahí para inculcar valores deportivos y hábitos saludables en toda la población, más que en la profesionalización que se está produciendo del runner medio.

Mucho ha cambiado el mundo del corredor, pendiente ahora de planes de entrenamiento, pruebas de esfuerzo, pulsaciones, GPS´s y el nuevo avance tecnológico en forma de zapatillas. Pero la esencia sigue siendo la misma. El espíritu sigue siendo el mismo. Correr es correr.

Volviendo a MAPOMA los participantes fueron bajando en los primeros años. En 1982 sólo participaron 2.735 corredores. Pero desde ahí cada año las cifras fueron aumentando. En 1995 se alcanzaron los 5.000. En 2001 los 10.000. Y ahora que vivimos la mayor etapa de fiebre “runner” de nuestro país, la Maratón más importante del país vive con un cupo de 13.000 participantes.

Lejos quedan aquellos años precarios, y aquellas ideas que poco a poco han ido cristalizando hasta formar el MAPOMA que hoy conocemos todos. Hasta obtener la catalogación como SILVER ROAD RACE concedida por el IAAF desde 2008, que reconoce los méritos organizativos, de participación y la cobertura mediática del maratón madrileño y que lo coloca al nivel de otros tan importantes como el de Roma, Seúl, Turín, Bruselas, Rotterdam o Fukuoka.

Muchas cosas han cambiado. Pero no la esencia. Maratón sigue siendo Maratón. Esa aventura que mucha gente sueña con recorrer al menos una vez en la vida, ese día de fiesta popular en que cada corredor se convierte en un héroe anónimo, ese momento mágico en el que uno se enfrenta a uno mismo, a la épica clásica del maratón y a los sueños. Y MAPOMA sigue siendo MAPOMA.

Y Madrid, abril tras abril, seguirá esperando a los corredores. Y Madrid, abril tras abril, seguirá siendo muy grande. Más allá de los problemas por el trazado en una ciudad tan enlomada como Madrid dónde la orografía imprime carácter, más allá de la ausencia de corredores de primer nivel que terminen de dar el definitivo respaldarazo internacional que necesita un maratón que no nació para ser el más rápido, más allá de los continuos cambios de recorrido año tras año, mas allá de un auténtico empujón institucional que termine por hacer MAPOMA mucho más grande, más allá de que el Maratón aún no sea en la ciudad la gran fiesta que es en Nueva York, Boston, Londres o Berlín.

Pero MAPOMA es muy grande. Y seguirá creciendo. Gracias al espíritu de los héroes que se embarcan en busca de esos 42 kilómetros. Gracias al espíritu de solidaridad y deporte que rodean a la gran fiesta de la carrera de fondo por excelencia. Gracias a las ilusiones y lo sueños de cada participante, de cada vecino que sale a las calles de la ciudad, de la generosidad de cada voluntario.

Y ahora es nuestro momento. Ahora nos toca a nosotros ser parte de la historia de MAPOMA.

Vamos a disfrutarlo, porque ante nosotros tenemos una de las ciudades más bonitas y una de las maratones más emblemáticas. La salida desde Recoletos nos espera. Vivamos toda la Castellana cortada para nosotros. Sintamos el centro de la ciudad, el paso por la centenaria Gran Vía. Preciados. Los aplausos de la puerta del Sol y la calle Mayor que nos pondrán los pelos de punta. La soledad y el paisaje de la casa de Campo. Y las cuestas del tramo final, que no harán más que dar un sentido más épico a nuestros logros. Hasta divisar Alcalá. Hasta dejarnos llevar por las emociones. Sintamos esos aplausos, esos ánimos y esa sensación de subidón interior. Que la entrada al Retiro nos espera. Y vivamos la recta final del Paseo de Coches. Allí dónde se juntan destino y presente. Realidad y sueño. Allí dónde duermen todas nuestras ilusiones.

Madrid y MAPOMA son muy grandes. Vamos a disfrutarlos.

MAPOMA nos espera.

6 comentarios:

Gonzalo Quintana dijo...

El espíritu de los pioneros. Es curioso que si miras otras maratones europeas o internacionales, los participantes se han multiplicado por diez o más desde los inicios, pero en Madrid no. Será por su dureza que echa a muchos para atrás, pero para el auténtico maratoniano que le gustan los retos, el perfil de Mapoma es una "oportunidad".

Miguel dijo...

Bonita y emotiva entrada. Haciendo historia. El maratón es historia, presente, futuro... Madrid y su maratón, claro que sí, su Mapoma. Cómo han cambiado las cosas, pero a su vez y como dices tú, qué poco!

Saludos y fuerza!

Jan dijo...

Preciosa entrada. Que bonito va a ser correr por nuestras calles...

Un fuerte abrazo

Risco dijo...

Muy buena.
Esta es la nuestra.

Tecolinha dijo...

Emocionémonos compartiendo estas sensaciones pre-mapoma. ¡Gracias!
Una entrada muy emotiva que leeré alguna vez más esta semana...
¡Gracias!

Javi dijo...

Es grandioso como relatas, como describes y como nos haces sentirnos totalmente corredores.

Fuera de control de tiempos, marcas y puestos, el espiritu de cada corredor vive en si mismo. Solo el hecho de poder correr, de poder estar pensando en esta carrera nos hace grandes a todos y cada uno de nosotros. Y tu Miguel, con entradas de este tipo, hace que nos motivemos mas aun y que vayamos con la idea de disfrutar de cada entrenamiento y de cada instante de la carrera.

Imaginate lo q significa para mi correr a tu lado esos 42.195 metros.

Eres grande y unico, amigo.....grande y unico.

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